Crédito al Consumo

Crédito al Consumo

Como incentivar el consumo

La cuesta de enero es uno de los momentos económicos más difíciles del año. Tras los gastos de las Navidades y con la llegada de las rebajas, muchos ciudadanos solicitan un crédito al consumo. Ante la demanda existente resumimos cuántos tipos hay y qué precauciones se deben tomar. Qué información debe aparecer en el contrato y qué derechos tiene el solicitante.

Y lo primero de todo es saber qué es exactamente.  Todos los créditos pueden ser considerados créditos al consumo. En tanto que el objetivo es por lo general adquirir un bien o un servicio; es decir, consumir. Sin embargo, esta categoría se reserva para un tipo determinado de deuda no garantizada que se adquiere para comprar bienes y servicios cotidianos. Un ejemplo, es aquel destinado a la compra bienes destinados al hogar, como televisores, lavadoras o frigoríficos.

También son frecuentes para la compra de un vehículo o el pago de los estudios.

En nuestro país, existe una regulación especial para este tipo de créditos: la Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo, que ofrece al consumidor una mayor protección. Norma consecuencia de la transposición de la Directiva 2008/48/CE, define los créditos al consumo de la siguiente manera:

“Por el contrato de crédito al consumo un prestamista concede o se compromete a conceder a un consumidor un crédito bajo la forma de pago aplazado, préstamo, apertura de crédito o cualquier medio equivalente de financiación”.

Para considerar que existe un crédito al consumo, la cuantía del mismo no podrá ser inferior a 200 euros, ni superior a 75.000 euros.

¿Qué modalidades existen?

Existen diferentes modalidades de financiación que pueden tomar la forma de crédito al consumo. Entre ellas, podemos encontrar desde la forma más tradicional, solicitar un préstamo en la oficina bancaria, hasta los nuevos préstamos on-line, pasando por los formas de financiación ofrecen las propias tiendas, tanto físicas como online.

El préstamo es un contrato por el que una parte entrega a la otra, dinero, con condición de devolverlo. Se considera un préstamo al consumo cuando se realiza a favor de un consumidor para que lo destine a satisfacer necesidades personales.

El pago aplazado consiste una financiación concedida al comprador por un tercero, dependiente o no del vendedor.

El anticipo de crédito se basa en la obligación que contrae una entidad financiera para poner a disposición del cliente diversas sumas de dinero.

Las tarjetas de crédito son una opción de crédito que permite que el titular de una de ellas  pueda llevar adquirir bienes o servicios sin disponer en el momento de celebrar el contrato de la liquidez para hacer frente al pago que le corresponde.

En los últimos años se ha extendido la práctica de los créditos vinculados. Estos créditos se ofrecen en los comercios y establecimientos, dando la posibilidad de financiar ese pago a través de una entidad bancaria. La principal ventaja que ofrece al consumidor es que si el empresario incumple el contrato y el usuario no puede disfrutar del producto o servicio en las condiciones pactadas, puede dar por zanjado tanto el contrato de compra o servicio como el crédito vinculado.

Publicidad regulada

Una de los ámbitos en los que se refuerza la protección del consumidor es en la publicidad.  La ley regula la información comercial, al objeto de garantizar que lo publicitado se ajusta a la realidad. Por tanto, siempre que la publicidad indique el tipo de interés o alguna cifra relacionada con el coste, deberá informar de “forma clara, concisa y destacada”, mediante un ejemplo representativo, de los siguientes términos:

  • El tipo de interés (fijo o variable).
  • El importe total del crédito y la duración del contrato, en su caso.
  • La Tasa Anual Equivalente (TAE). Aquí se el incluye el interés nominal, las comisiones y el plazo de devolución.

Información y contrato

Antes de la celebración el contrato, el prestamista debe facilitar al cliente una oferta vinculante, es decir, un documento con todas las condiciones del crédito que tiene una validez mínima de 14 días. Esta información, se facilitará a través de un documento llamado Información Normalizada Europea. Este documento debe incluir las condiciones generales de contratación, entre ellas:

  • La identidad de las partes.
  • El importe total del crédito y las condiciones de la recepción del dinero.
  • La duración del contrato.
  • El tipo de interés y las condiciones de aplicación.
  • La Tasa Anual Equivalente.
  • El importe, el número y la periodicidad de los pagos.
  • Los gastos a cargo del consumidor (mantenimiento de cuenta, pago de notario, contratación de un seguro, etc.).
  • El derecho de desistimiento.
  • Las consecuencias en caso de impago.
  • Si se exige la suscripción de algún seguro para la concesión del crédito.

El documento deberá especificar, de forma clara y concisa, una serie de datos relativos a las condiciones financieras del crédito:

  • El importe con el capital prestado más los intereses y todos los gastos incluidos, así como las condiciones de disposición.
  • La Tasa Anual Equivalente (TAE), es decir, el interés real que el consumidor debe pagar anualmente por su crédito.
  • El importe de cada cuota, así como el total de cuotas y la periodicidad o fechas de cada pago.
  • El interés de demora.
  • Información sobre el derecho de desistimiento y la forma en la que el consumidor puede ejercitarlo.
  • Información sobre la existencia o no de procedimientos extrajudiciales de reclamación, como el arbitraje, y la forma en las que el consumidor puede acceder a ellos.

El derecho del consumidor al desistimiento

El consumidor que opta por solicitar uno de estos créditos posee el derecho de desistimiento. Esto le permite rescindir su contrato en un plazo de 14 días naturales, desde su formalización.

Para hacer efectivo el desistimiento, hay que comunicarlo a la entidad de préstamo antes de los 14 días naturales. La comunicación de desistimiento se debe realizar por cualquier medio que acredite su envío, correo electrónico o burofax.

De igual forma, es muy importante proceder a la devolución del dinero recibido por la entidad, así como los intereses que se hayan acumulado sobre ese capital entre la fecha de disposición del crédito y la fecha de reembolso del capital. Este reintegro debe hacerse efectivo en un plazo de  de los 30 días desde la comunicación del desistimiento.

Finalizar antes del tiempo pactado

Otro derecho del que dispone el consumidor es el de poner fin al contrato de crédito de forma anticipada.

Es importante distinguir entre dos situaciones:

  • los vencimientos anticipados de créditos con plazo estipulado
  • y la finalización de los contratos de crédito de duración indeterminada.

Cuando se produce una situación de vencimiento anticipado, es decir, cuando el consumidor paga su crédito antes del plazo estipulado, el prestamista puede cobrar una comisión de cancelación. Esta comisión no puede superar el 1% del dinero devuelto anticipadamente, si el tiempo transcurrido entre el reembolso y la terminación del contrato es superior a un año, o un 0,5%, si el tiempo es inferior a un año. Puede darse el caso de que el crédito reembolsado cuente con un seguro vinculado; si es así, la compañía de seguros tiene obligación de devolver al consumidor la parte de la prima no consumida.

En los contratos de duración indefinida, tanto el consumidor como el prestamista pueden finalizar el contrato de forma anticipada. El consumidor podrá hacerlo de forma gratuita en cualquier momento. También puede ocurrir que las partes pacten un plazo de notificación, que no podrá exceder de un mes. El prestamista solo podrá hacerlo si la posibilidad se encuentra recogida en el contrato.

En conclusión: créditos al consumo sí, pero con precaución

Los créditos al consumo son una herramienta muy útil tanto. Con ellos las personas pueden tener una mejor calidad de vida, al poder acceder a bienes y servicios que de otra manera sería más difícil, como para el conjunto de la economía, en tanto que permite mantener un ritmo de consumo que mantener el consumo.

Sin embargo, también pueden ser peligrosos si no se toman precaucionesLa facilidad con la que es posible hacerse con uno de ellos puede llevar a un abuso, con el consiguiente riesgo de morosidad. Algo de lo que ya ha avisado el Banco de España, que teme porque facilite una burbuja que en cualquier momento explote.

Hay que tener especial cuidado con los créditos rápidos, ya que suelen tener unas tasas de interés muy altas (con un interés nominal de hasta el 30%) y solicitar un aval. Además, en caso de retraso o de impago, puede dar lugar a una penalización muy por encima de lo habitual, que puede generar una espiral muy peligrosa para el consumidor de la que será difícil escapar.

Por tanto, el crédito al consumo es un instrumento muy útil, siempre con precaución y conociendo bien nuestros límites.

Fuente: Idealista

28/01/2020



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